Esta tarde, el paro amazónico llegó a su clímax con el anuncio de una declaratoria de llamado a la insurgencia por parte de los líderes de la AIDESEP.
Esta situación empeoraría las cosas, pero el Gobierno tiene la culpa por no atender el pedido que se presentó en agosto del año pasado.
Nuestra posición es un diálogo con el Gobierno pero productivo y de decisiones rápidas. No se quiere, no se necesita un diálogo para acordar reiniciar otro diálogo en el que se va acordar otro cronograma de tratativas que al final no se cumplen.
La derogatoria tenía que debatirse el 30 de abril pasado por misma disposición de los representantes del Poder Legislativo. Llegada la hora simplemente no cumplieron.
Mientras tanto, los nativos awajún de Amzonas siguen atrincherados en Shushunga, Imacita y Kuzú Grande (Estación 06). El apoyo moral de la población es casi total.
La comida se acaba, la paciencia también. Los que van sufriendo son los mestizos que dependen del comercio y de otras actividades económicas, las cuales están paralizadas ¿Qué espera el Gobierno que no da un decreto de emergencia para derogar los decretos en cuestión o al menos para dejarlos en suspenso e ingresar a una mesa de diálogo PRODUCTIVO con los dirigentes amazónicos.
El amenazar con intervenir con las fuerzas del orden solamente traería muertes. Más fácil es atender un reclamo que se orienta a defender el medio ambiente, el aire, el agua, la vida que también servirá a los gobernantes, a sus hijos, a todos (a costa, sierra y selva).
Esta situación empeoraría las cosas, pero el Gobierno tiene la culpa por no atender el pedido que se presentó en agosto del año pasado.
Nuestra posición es un diálogo con el Gobierno pero productivo y de decisiones rápidas. No se quiere, no se necesita un diálogo para acordar reiniciar otro diálogo en el que se va acordar otro cronograma de tratativas que al final no se cumplen.
La derogatoria tenía que debatirse el 30 de abril pasado por misma disposición de los representantes del Poder Legislativo. Llegada la hora simplemente no cumplieron.
Mientras tanto, los nativos awajún de Amzonas siguen atrincherados en Shushunga, Imacita y Kuzú Grande (Estación 06). El apoyo moral de la población es casi total.
La comida se acaba, la paciencia también. Los que van sufriendo son los mestizos que dependen del comercio y de otras actividades económicas, las cuales están paralizadas ¿Qué espera el Gobierno que no da un decreto de emergencia para derogar los decretos en cuestión o al menos para dejarlos en suspenso e ingresar a una mesa de diálogo PRODUCTIVO con los dirigentes amazónicos.
El amenazar con intervenir con las fuerzas del orden solamente traería muertes. Más fácil es atender un reclamo que se orienta a defender el medio ambiente, el aire, el agua, la vida que también servirá a los gobernantes, a sus hijos, a todos (a costa, sierra y selva).
La solución está en manos del Gobierno, pero ya.





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