El parque automotor en Lima ha experimentado en los últimos años un incremento considerable por diversos factores, pero lejos de mejorar la calidad del tránsito lo ha empeorado, esto debido al caos e impotencia de los conductores y choferes que tienen que lidiar con pistas en mal estado, peatones imprudentes, señales que no se respetan, constantes desvíos por las obras municipales, el sofocante calor, etc. Siendo ya clásico que por estos motivos se produzcan accidentes (la mayoría con resultados fatales) y tornando a nuestra ciudad como una de las más inseguras en Sudamérica, reconocimiento nada grato si nos comparamos con otros países en donde estos problemas casi no existen. Amén de las penosas noticias de volcaduras de buses interprovinciales que tiñen de sangre nuestras carreteras.
Pero los problemas de tránsito no son debido sólo por los factores antes mencionados, así nuestras autoridades no lo tomen en cuenta en su real dimensión, la alimentación juega un papel fundamental en la prevención de accidentes de tránsito pues los choferes (en este caso hablando de los de servicio público), pasan en promedio 10 a 16 horas manejando, por lo cual necesitan una dosis correcta de energía a través de una buena dieta que los mantenga con todas sus funciones en alerta para cuando unos buenos reflejos sean necesitados y que a la vez haga que no entren a las frías estadísticas de personas con malestares crónicos debido a su profesión (obesidad, várices, gastritis, estreñimiento, diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, hemorroides, hígado graso, prostatitis) y por supuesto el consabido estrés que además de acelerar o acentuar las enfermedades mencionadas los altera psicológicamente siendo esto causa de mal caracter o agresividad con los mismos pasajeros y también con sus familias.
Lo recomendable es que no consuman frecuentemente o a cada momento los "famosos" alimentos chatarra (gaseosas, galletas, chocolates, snacks fritos entre otros) que no hacen más que "llenarlos" debido a que es lo más fácil, práctico y ahorrativo de tiempo, mas no los nutre. Inclusive puede ser un desencadenante de distracción, ya que si se come mientras se conduce esto estará provocando los choques o atropellos. El exceso de azúcar (recordar que una gaseosa de medio litro lleva 11 cucharitas disueltas en ella) lleva a aumentar la energía pero sólo por unos minutos, generando luego una falta de energía pues ese "combustible" ya se usó, produciendo aletargamientos y modorra.
Quiero citar que hasta lo "adecuado" puede ser "inadecuado"....y cómo se logra eso? Pues el conductor puede servirse alimentos adecuados pero los mastica mal a causa del apuro por salir rápido y cubrir su ruta o se piden volúmenes exagerados generando así digestiones pesadas y por consiguiente sueño y pérdida de reflejos.
La recomendación es que haya un fraccionamiento alimentario bien planificado (osea además de su desayuno, almuerzo y cena, deben consumir algo ligero entre comidas) que los mantenga en alerta pero que a la par los mantenga sanos (pues por mal que les caigan a los pasajeros, los choferes también son seres humanos). Esto se logra con alimentos integrales, también los ricos en hierro (carnes blancas o sangrecita), pescado (por su riqueza en Omega 3), los ricos en calcio como los lácteos, almendras, higos frescos, etc (para prevenir la osteoporosis) y los ricos en fibra y agua (frutas y verduras en las comidas)
Es básico que se haga un alto cada 2 horas para estirarse, respirar correctamente (el cinturón de seguridad y el abdomen prominente no lo permiten), comer un snack natural y tomar agua (si es posible en la botella de agua diluir un polvito llamado Fibra Soluble). Reparando también que se debe dormir entre 6 a 8 horas al día!!!
(José Antonio Quispe Flores)





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