Económicamente, la creación de una provincia no implica necesariamente más recursos. Por el contrario, al autonomizarse San Juan de Lurigancho, tendría que crear su propia capital para recaudar sus propios ingresos, sea en impuestos por vehículos, impuestos prediales e impuestos por peajes. Lima Metropolitana percibe 611 millones de soles por esos tres rubros. La única posibilidad para SJL, sería la de solicitar una asignación de recursos al Gobierno Regional de Lima, que cuenta con un exiguo presupuesto de 39 millones, es decir, 48 veces menos del Presupuesto de la Municipalidad de Lima de 1’900 millones en el 2010.
De implementarse, la Provincialización no sería conveniente desde un punto de vista económico. Y si a esto le añadimos lo que nos va a costar implementar la provincia de San Juan de Lurigancho con cuatro distritos: inversión en infraestructura, pago a trabajadores, compra de bienes mobiliarios, etc. El costo de la Provincialización es inmensamente alto.
La segunda idea errónea es que vamos a tener más competencias y por ende más poder. Lo que es cierto es que no vamos a tener más competencias que Lima Metropolitana, la que tiene a su vez competencias provinciales y competencias regionales.
Al ser autónomos no podríamos exigir a Lima resolver los problemas de San Juan de Lurigancho. Habría que discutir, primero, un Plan de Desarrollo, y segundo, si hay organización social para implementarlo, sino tendríamos que ceñirnos a la voluntad política de lo que haga o deje de hacer el Alcalde. (Guillermo A.)





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