El Instituto nacional francés del deporte ha realizado un estudio que sostiene que los atletas que permanecen unos minutos en una cámara frigorífica a -166 grados centigrados recuperan la resistencia de sus músculos un 20 por ciento más rápido (un 50% incluso en comparación con los que fuman y beben unas cervezas tras el partido de fútbol con los amigos).Esta técnica de crioterapia del cuerpo completo supone exponerse a temperaturas frias extremas durante breves periodos con el objetivo de liberar endorfinas y reducir el dolor de los músculos y articulaciones, además de las inflamaciones.
Para realizar el proceso, los voluntarios se quedan en ropa interior, con los calcetines puestos (importante, estamos hablando de frio), guantes y orejeras para evitar la congelación instantánea. Luego sólo les resta pasarse tres minutos en una verdadera cámara del infierno: emplea nitrógeno líquido para congelar el aire y llevar la temperatura a extremos que van de los -160 a los -260 grados.
¿Es esto posible? Pues no sólo parece que si, si no que además es bastante saludable y los voluntarios experimentan diversas mejoras de su salud durante semanas confirmadas por los test sanguíneos.
Aplicada más específicamente a los corredores, su capacidad muscular tras una competición se recupera en apenas una hora frente a las 24 que les llevaría una alternativa de recuperación usando terapia de infrarrojos basada en el calor.
Sinceramente, suena a experimento nazi o algo parecido, pero dadas las ventajas que supone no extrañaría que en breve deportistas de élite se instalaran cámaras así en sus casas o sede de sus clubes. (Yahoo internacional)





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