Hoy jueves 04 de octubre, siendo la 1:00 pm pudimos darle una despedida cordial tras una semana de satisfactorios y a la vez fatigosos trámites en el Hospital Las Mercedes de Chiclayo a Anderson Cotrina Lara y Agustina Lara Hernández que al fin podían volver a casa, a Bagua, tras seis días de larga espera. El momento fue muy emotivo, nos sentíamos aliviados tras haber conseguido ayudar a un miembro de la familia, porque eso es lo que finalmente significó la presencia de ambos aquí en la ciudad de Chiclayo, ser parte de nuestra familia.
Sin pensar en lo que se convertiría mi obsequio de aquella mañana de desfile militar, un 28 de julio en Bagua, imprimí las fotos que le servirían a ella para tenerlas de recuerdo y conservar la imagen de su hijo, Anderson, y de ella misma para siempre, puesto que ella de condición humilde no había tenido esa suerte de poder haber conservado el recuerdo de Santos Cotrina Lara, su primer hijo, cuyo destino estaba establecido, desde que nació, ser el sustento de su madre y de su hermano cuando tuviera una carrera, pero lamentablemente el Señor se lo llevó antes de que lo hiciera, tal vez, porque estaba completamente seguro de que ella nunca estaría sola. Mientras tanto, conservé parte de las fotos para mí en el disco duro de mi ordenador.
Después de dos meses, con el ánimo de tomar una siesta tras haber concluido parte de mi trabajo de la universidad, le di un vistazo a mi cuenta de facebook y casualmente me vi con aquel mensaje, aquella mujer del cual guardaba su imagen del desfile militar y que había conocido en mi infancia, estaba en una situación difícil, entendí en ese momento su estado: estar en una ciudad tan grande, sin dinero, tener paciencia por respuestas que dieran tratamiento al muchacho lo más pronto posible para poder volver a casa, y con la duda misma de volver por la falta de dinero, no saber leer ni escribir, no poder alimentarse ni alimentar al hijo que no puede ingerir alimentos por la aguja incrustada en la laringe. Pero quise estar segura de que se trataba de ella, inmediatamente busqué en los archivos de mi computador hasta que di con la carpeta del desfile, le mandé una respuesta a Mónica Caballero, remitente del mensaje de ayuda, con la foto de Agustina y Anderson, ella sin demora me devolvió el mensaje con un afirmativo y solicitando difunda el mensaje, y así fue. Era un sábado 29 de septiembre el día que fui a visitarla con un almuerzo y abrigos para ellos. (Marlyth Santillán)






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