Afrontando las inclemencias del tiempo y sin asomo de
fatiga, los familiares y la brigada de rescate constituida por dirigentes de la
Asociación Nacional de Periodistas del Perú, vienen haciendo los mayores
esfuerzos por localizar los restos mortales de la colega María Gilda Gómez
Sánchez, quien falleció trágicamente, el reciente lunes 5 de noviembre,
conjuntamente con Javier Ascue Sarmiento, Lorena Chauca y Marisol Rojas. La
camioneta que conducía, en medio de una pesada neblina y lluvias, que impedían
toda visibilidad, se desbarrancó, cayendo a las turbulentas aguas del río
Tarma.
En medio del dolor de los padres y hermanos de la extinta
y de los periodistas de Chanchamayo, que también están entregando su valiosa
cuota de esfuerzo, se han sumado pobladores de Carpapata, La Merced, Satipo y
Pichanaki, así como trabajadores de los gobiernos locales, bomberos y policías.
" Existe un extraordinario movimiento solidario y se viene trabajando sin
descanso" manifestaron ayer en su reporte Pedro Yaranga Quispe, María Espinoza
Santiago y Walter Aspajo Tafur, miembros del Comité Ejecutivo Nacional de la
ANP.
Este fin de semana la búsqueda se intensificó con la
participación de pescadores de la zona de Pichanaki, a 68 kilómetros del lugar
de la tragedia, en donde se supone estarían los restos de la infortunada
presidenta de la ANP Chanchamayo, llevados por las fuertes corrientes de aguas
del río.
Los padres de la periodista, Julio Gómez Sarapura y Gilda
Sánchez de Gómez, tienen esperanzas de lograr el rescate del cadáver de su hija,
recordando al mismo tiempo que la misma supo afrontar muchas dificultades en su
labor comunicacional, desde el año 1988, cuando trabajaba en diferentes
emisoras como Radio Frecuencia, Radio Challenger FM y Telestereo Color Radio.
Los miembros de la Asociación Provincial ANP Chanchamayo,
Benigno Palacios Aguilar y Robert Palacios de la Cruz, recordaron que María
Gilda siempre se caracterizó por ayudar a sus colegas y que su trayectoria
gremial comenzó en 1989, cuando ingresó a las filas de la ANP. " Su calidad
humana era indiscutible y por eso gozaba del afecto de todos",
comentaron.





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