Doña Isabel Julca llegó corriendo a la oficina a informar que había una hermana cristiana en agonía y que se necesitaba una oración por su familia y por el momento que se vivía en el Hospital de Bagua.
Se trataba de doña María Ojeda Zurita, pobladora del caserío Cayaltí de Bagua Grande. Estaba en sus últimos momentos de existencia víctima de un cáncer. Oramos y cantamos.





Relatos de Monos
Libro Raices de Bagua
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