El tren, que viajaba
de Madrid a Ferrol con unos 220 pasajeros, se descarriló cerca de Santiago de
Compostela el miércoles a las 20:41 hora local.
Aunque testigos
afirman que la máquina viajaba a muy alta velocidad, aún se desconoce qué fue
lo que desencadenó el descarrilamiento.
A la teoría del
exceso de velocidad se suma lo que observadores han denominado como una curva
pronunciada en un tramo en el que la velocidad permitida es de 80 kilómetros
por hora.
De acuerdo con Rafael
Catalá, secretario de Estado de Infraestructuras, el maquinista resultó herido
y como el resto de las víctimas fue llevado a un centro de salud para ser
atendido.
""De
momento no se ha tomado declaración", indicó el funcionario en
conversación con la Cadena Ser de España.
El secretario general
del sindicato de maquinistas de Renfe, Juan Jesús García Fraile, le dijo a la
emisora -según reportó la agencia de noticias EFE- que el conductor del tren
estaba sedado y que esperaban hablar con él a lo largo de la mañana.
Sin embargo, la
prensa española ha difundido comentarios que habría hecho el conductor, de
quien se ha informado que tiene 13 años de experiencia.
"El maquinista
que conducía el tren (…) manifestó de forma contundente en una conversación
telefónica tras el accidente: 'Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a
hacer'", informó Televisión Española (TVE).
La agencia EFE, que
cita fuentes cercanas a la investigación, indicó que el conductor reconoció que
iba a una velocidad de unos 190 kilómetros por hora.
"Tras el
siniestro mortal, el conductor mantuvo comunicaciones por radio en las que
aseguró que iba a mucha mayor velocidad de la que indicaba la curva en la que
se produjo el accidente", señaló EFE.
Dichas fuentes le
explicaron a la agencia de noticias que después del accidente, el conductor del
tren admitió también que iba a esa velocidad "en una conversación que
mantuvo con el delegado del Gobierno en Galicia (Samuel Juárez)".
Sin embargo, Juárez
le negó "tajantemente" a TVE que el tren entrara en la curva a esa
velocidad.
El periódico El País
también cita fuentes de la investigación para reproducir una narración de lo
ocurrido por el conductor.
"A través de la
radio con la que se comunica con la estación, cuando aún no sabía siquiera si
había fallecidos, hizo un relato de lo que acababa de suceder. Expresó que le
dolía la espalda y las costillas y que no podía salir. '¡Somos humanos! ¡Somos
humanos!', repetía. 'Espero que no haya muertos porque caerán sobre mi
conciencia'", señala en su página web El País.






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