Los programas sociales (sobre todo los programas
alimentarios y de subvención económica) se vienen implementando desde hace más
de dos décadas en el país, y su aporte a la mejora de las condiciones de vida
de las poblaciones en pobreza y vulnerabilidad han sido mínimas; o en todo
caso, han hecho que en estos grupos sociales se “institucionalice la pobreza”,
a través del asistencialismo.
La mayoría de los programas sociales en el Perú, se
caracterizan por su poca eficiencia y
eficacia de su gestión. Por otro lado existen problemas de duplicidad de los
programas, ya que muchos fueron creados teniendo en cuenta las lógicas
coyunturales políticas, activistas y reactivas; existiendo programas con el
mismo objetivo en sectores del Estado distintos, con la misma población objetivo,
con los mismos objetivos, independientes unos de otros. No fueron creados de
acuerdo a un plan de política social visionaria y estrategias de desarrollo
compartidas e inclusivas.
Esto ha dado lugar a una baja eficacia de los
programas sociales. Dado que han logrado metas en coberturas o han alcanzado
productos específicos (número de raciones alimentarías entregadas, por
ejemplo), pero han tenido un bajo aporte a variables de efecto o impacto, como
la desnutrición infantil, mortalidad infantil, mortalidad materna o la
reducción de la pobreza de ingreso. Esta baja eficacia es lo que imposibilita
que el gasto social, se convierta en inversión social, definida está en función
del retorno social del gasto (mayores capacidades humanas).
Para un gasto social efectivo - e inversión social
posterior - con los programas sociales, se debe fortalecer la armonía viable,
aceptable y sostenible entre las políticas económicas y sociales. Es de suma
necesidad un proceso de descentralización efectiva, que siga fomentando la
participación de las instancias locales y regionales en el diseño y control
social del gasto; además de facilitar las iniciativas de gestión y control
social del uso de los programas sociales, al poder local organizado. Se hace
necesario hoy en día, fuertes procesos de capacitación, aprendizaje y
empoderamiento de los programas por parte de los gobiernos regionales y
locales; esa es la lógica de potenciar la descentralización. (Elmer Torrejón)





Relatos de Monos
Libro Raices de Bagua
0 comentarios