
¿Quiénes ganan con el entrampamiento? Según cifras oficiales de la Región Madre de Dios, solo 280 informales iniciaron los trámites, pero nadie concluyó el proceso, cuyas normas contienen vacíos y contradicciones. Por otro lado, se calcula que la minería ilegal mueve alrededor de US$ 2,600 millones.
En esta tierra devastada por la fiebre del oro, la ley es lo último que se conoce. Transcurridos 19 meses desde que el gobierno convocó a los pequeños mineros artesanales de todo el país para que se formalicen, ni uno solo lo ha conseguido en Madre de Dios, la tercera región con mayor producción de oro en el territorio nacional.
En esta tierra devastada por la fiebre del oro, la ley es lo último que se conoce. Transcurridos 19 meses desde que el gobierno convocó a los pequeños mineros artesanales de todo el país para que se formalicen, ni uno solo lo ha conseguido en Madre de Dios, la tercera región con mayor producción de oro en el territorio nacional.
Desde que en febrero de 2012 cuando se inició el proceso, nada más que 280 mineros auríferos iniciaron el trámite de formalización ante la Dirección Regional de Energía, Minas y Carburos (DREM). Pero ninguno lo ha concluido. Es decir, nada ha cambiado. Todo sigue igual. El reino del caos se mantiene.
En el corredor minero de Madre de Dios, ubicado en la margen derecha de la carretera Interoceánica, se han establecido 30 mil mineros informales que trabajan en las 2,049 concesiones entregadas por el Estado. El 93 % de esos hombres y mujeres trabajan como “invitados” de los mineros titulares.
De acuerdo con el jefe de la DREM, Milder Oyola, la poca presencia de mineros interesados en formalizarse se debe en parte a que la normatividad es complicada.
“Hay muchas cosas que no están claras que entrampan el proceso de formalización. El problema más grande es la tenencia de tierras”, explica Oyola.
El proceso de formalización reglamentado por el Estado consta de cinco pasos.
El primero es la presentación de la declaración de compromiso con la que el minero expresa su voluntad de formalizarse.
El segundo paso es la acreditación de titularidad sobre el terreno que explota. En este caso, en Madre de Dios únicamente 2,049 mineros cuentan con títulos de concesión, y el resto –unos 28 mil– trabajan como “invitados” de los titulares. Pero es el tercer paso lo que impide avanzar en el camino a la legalización.
Se trata de la autorización del uso del terreno superficial donde el minero va a desarrollar su actividad. En el caso del corredor minero de Madre de Dios, hay predios agrícolas y concesiones forestales sobre las concesiones mineras. Es decir, hay una superposición de derechos sobre un mismo terreno.
De las 2,049 concesiones en el corredor minero de Madre de Dios, en un total de 1,100 (53%, más de la mitad) se
presenta el problema de la entrega de un mismo territorio para diferentes usos.
“Es por el problema de la tenencia de tierras que los mineros no vienen a seguir acogiéndose a la formalidad. No saben cómo avanzar y es algo que la ley no había previsto. Es el gobierno central el que debe dar la solución”, dijo el titular de la DREM, Milder Oyola.
Eso es lo que precisamente le sucedió al pequeño minero Juan Layme Condori. Se presentó en el proceso de formalización en febrero de 2013. No obstante que era el titular de la concesión minera y agrícola en su propiedad, no le dieron permiso para el uso del terreno superficial porque este tenía, además, una concesión forestal que no le pertenecía. El 3 de setiembre de este año –hace unos días– la DREM rechazó la solicitud de Layme.
TIERRA QUEMADA
El cuarto paso para la formalización es la presentación del Instrumento de Gestión Ambiental Correctivo, documento en el que el minero plantea estrategias para mitigar el impacto de su actividad.
El cuarto paso para la formalización es la presentación del Instrumento de Gestión Ambiental Correctivo, documento en el que el minero plantea estrategias para mitigar el impacto de su actividad.
El quinto y último paso es la autorización del uso de agua.
En un primer momento los mineros presentaban los documentos del cuarto paso, a pesar de que la norma exige el cumplimiento de los anteriores. La DREM tuvo que devolver los expedientes.
“Por este entrampamiento los mineros informales han resuelto no seguir con el trámite. No saben cómo avanzar porque hay un vacío en la ley sobre el problema de la tenencia de tierras”, señaló el titular de la DREM, Milder Oyola. (María Elena Hidalgo/Cortesía La República)





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