La alcaldesa de Bagua, Norma Burgos Mondragón, enfrenta una serie de situaciones que ella no las ha querido, ni las ha buscado, ni las ha provocado, pero que por mandato de la ley tiene que afrontarlo. Desde que ha asumido el sillón municipal le llueve a veces lluvia ácida, a veces se siente que vienen huaycos con efectos colaterales, y a veces se tiene que poner más fuerte porque la lluvia viene con granizada.
Tenemos por ejemplo:
Una serie de cuentas por pagar desde muchos meses antes que ella ingrese a la alcaldía. El grifo Aries presentó una cuenta de más de 180 mil soles.
Varios ex trabajadores vuelven a la Municipalidad por la vía judicial y la preocupación es de dónde pagarle cuando los recursos presupuestados para pago del personal ya se están agotando antes que termine el año.
Cada vez los trabajadores responsables tienen que verse en apuros para conseguir combustible fin de no dejar de atender con el servicio de la baja policía.
Los funcionarios de confianza señalan encontrar cada vez una serie de deficiencias dejadas por sus antecesores.
La última información que ha llegado al Concejo de regidores es que a un empresario radial se le ofreció canjear su apoyo con orquesta para una inauguración con el pago de su autovalúo. Esto no ha prosperado porque no es legal ni funcional, entonces algunos comunicadores pueden desatar sus críticas contra la alcaldesa cuando ella no tuvo nada que ver en este caso que ocurrió muchos meses antes de su ingreso por mandato del JNE.
La alcaldesa de Bagua enfrenta una serie de situaciones heredadas porque así sucede. No sólo se continúa con el activo sino también con el pasivo.
La alcaldesa de Bagua enfrenta una serie de situaciones heredadas porque así sucede. No sólo se continúa con el activo sino también con el pasivo.





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