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Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo
mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre.
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La mayor gloria no es caer, sino levantarse siempre.
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Si tengo que morir, declaro para todos los que quieran saberlo que
iré al encuentro de mi destino como un hombre.
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La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar
el mundo.
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Tenía cáncer de próstata y lo comenté con mis amigos en la cárcel.
Mirad – dije – creo que mejor lo
anunciaré públicamente yo mismo, porque si voy al médico la gente empezará a
murmurar: ¿Sabías que Mandela tiene cáncer?
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Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya sea que
venga de un hombre negro o un hombre blanco.
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Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con
mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada.
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Me gustan los amigos que tienen pensamientos independientes porque
suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos.
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Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo
por la libertad de su pueblo.
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La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él
considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz.
Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la
eternidad.
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La pobreza no es natural, es creada por el hombre y puede
superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos. Y erradicar la
pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia.
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La acción de las masas tiene la capacidad de derrocar gobiernos.
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Una prensa crítica, independiente y de investigación es el
elemento vital de cualquier democracia. La prensa debe ser libre de la
interferencia del Estado. Debe tener la capacidad económica para hacer frente a
las lisonjas de los gobiernos. Debe tener la suficiente independencia de los
intereses creados que ser audaz y preguntar sin miedo ni ningún trato de favor.
Debe gozar de la protección de la Constitución, de manera que pueda proteger nuestros
derechos como ciudadanos.
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Nos encontramos en el amanecer de un siglo africano, un siglo en
el que África ocupará su lugar legítimo entre las naciones del mundo.





Relatos de Monos
Libro Raices de Bagua
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