Cuando se escucha comentarios sobre el pago del soborno o coima, conocido como "diezmo" (por tratarse de un 10% de un monto) a un alcalde o a uno o más miembros de los comités de licitaciones; cuando se comenta sobre lo que hace o no hace una autoridad elegida; también se escucha decir: "Está bien que roben pero que hagan obras". "el diezmo está ya establecido y tiene que ser así", etc, etc.
No, no, no, señores.
Pensar así es también ser parte del andamiaje de corrupción. Es ingresar al grupo cómplice observador. Aceptar esas conclusiones es también una forma de aceptar la corrupción, es una manera de demostrar un pensamiento corrupto.
El pago del llamado "diezmo" para ganar una licitación debe ser condenado haga o no haga obras la autoridad que supuestamente ha recibido ese ilícito pago. El pago de todo tipo de coima o soborno debe ser condenado por más que lo hayan hecho en forma invisible a los ojos de las leyes y juicios humanos.





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