En las tradiciones orales de las actuales etnias de
la provincia de Bagua, encontramos una entidad social que se autodenominaba
como los wámpukos, que habitaron esta región durante muchos siglos y fueron
insumidos por otro grupo humano más consolidado socialmente.
La oralidad nos indica que los wámpukos eran gente
que vivía desnuda. En su cintura se ataban una piola, del cual pendía una
canastilla, donde metían su órgano genital. Sólo las mujeres llevaban mucháck (vestido),
cuando tenían frío se acercaban a la hoguera y allí se calentaban, antes de ir
de casería sacaban la corteza de shipítna (árbol medicinal y fortificante) la
hervían y tomaban; era amarguísima. Después de beber la shipítna no comían sal,
ni dulce, ni alimentos calientes. Todos estos cuidados los hacían para ser
veloces y poder coger con redes a los animales, persiguiéndoles a toda carrera.
En aquel entonces no se conocía la escopeta, por eso cazaban.
Para ellos no era difícil cazar animales como el
armadillo, majás que vivían bajo tierra.
Al llegar el tiempo en que los árboles daban sus
frutos, los wámpukos se marchaban de casa e iban al bosque. Allí tenían otro
hogar para la época de caza. Estaban allí dos o tres meses hasta que terminaban
todos los frutos. Al mismo tiempo que cazaban animales, buscaban frutos como el
pan de árbol y el mango silvestre.
Las mujeres también buscaban frutos y cocinaban.
Los animales que cazaban se los comían acompañado de algún fruto; pan de árbol
sobre todo. Cazaban a los animales persiguiéndolos; los cogían y los mataban.
De esta manera llegaban a cazar tapir, venado, armadillo, sajino, etc.
Cuando encontraban algún venado dormido lo
despertaban y perseguían. Siempre lo agarraban al segundo cerro y lo mataban.
Cuando encontraban un tapir hacían lo mismo, pero como este animal corre menos,
lo cogían mucho antes.
Muchos siglos anteriores a la llegada de los
españoles los wámpukos y awajún sostuvieron continuas y terribles luchas. Se
recuerda que las aguas del río Chinchipe se teñían de rojo, con la sangre de
los fallecidos que caían de uno y otro bando.





Relatos de Monos
Libro Raices de Bagua
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